Estación de Musculación

Cómo evitar el estancamiento y el aburrimiento con 5 formas de variar tu entrenamiento

Por César D. - Fundador de Estación de Musculación.
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¿Te has quedado estancado en tu progreso físico? ¿Te aburre hacer siempre los mismos ejercicios? Si la respuesta es sí, puede que necesites variar tu entrenamiento para salir de la rutina y estimular tu cuerpo y tu mente. Variar el entrenamiento no solo te ayuda a evitar el aburrimiento, sino que también te permite mejorar tu rendimiento, prevenir lesiones, adaptarte a nuevos desafíos y mantener la motivación. En este artículo, te damos 5 formas de variar tu entrenamiento para evitar el estancamiento y el aburrimiento.

Cambia los ejercicios

Una forma sencilla de variar tu entrenamiento es cambiar los ejercicios que realizas. Puedes elegir ejercicios diferentes para trabajar los mismos grupos musculares, o bien incorporar ejercicios nuevos que trabajen otros grupos musculares que normalmente no entrenas. Por ejemplo, si siempre haces press de banca para trabajar el pecho, puedes probar con las flexiones, las aperturas o los fondos. O si siempre haces sentadillas para trabajar las piernas, puedes probar con las zancadas, los pesos muertos o las elevaciones de talones. Al cambiar los ejercicios, le das un estímulo diferente a tus músculos y evitas que se acostumbren al mismo movimiento. Además, puedes mejorar tu coordinación, tu equilibrio y tu movilidad articular.

Cambia la intensidad

Otra forma de variar tu entrenamiento es cambiar la intensidad con la que lo realizas. La intensidad se puede medir por el peso que levantas, el número de repeticiones que haces, el tiempo que descansas entre series o el ritmo al que ejecutas el ejercicio. Por ejemplo, si siempre haces 3 series de 10 repeticiones con un peso moderado y un descanso de un minuto entre series, puedes probar con hacer 4 series de 6 repeticiones con un peso mayor y un descanso de dos minutos entre series. O si siempre corres a un ritmo constante durante 30 minutos, puedes probar con hacer intervalos de alta intensidad alternando sprints con trotes. Al cambiar la intensidad, le das un reto mayor a tu cuerpo y lo obligas a adaptarse a nuevas demandas. Además, puedes mejorar tu fuerza, tu resistencia y tu capacidad de recuperación.

Cambia la frecuencia

Una forma más de variar tu entrenamiento es cambiar la frecuencia con la que lo realizas. La frecuencia se refiere al número de veces que entrenas por semana o por mes. Por ejemplo, si siempre entrenas 3 veces por semana, puedes probar con entrenar 4 o 5 veces por semana. O si siempre entrenas todos los meses del año, puedes probar con tomar algún mes de descanso activo. Al cambiar la frecuencia, le das más oportunidades a tu cuerpo de progresar o de recuperarse según sea el caso. Además, puedes evitar el sobreentrenamiento o el desentrenamiento.

Cambia el tipo de entrenamiento

Otra forma más de variar tu entrenamiento es cambiar el tipo de entrenamiento que realizas. Existen diferentes tipos de entrenamiento según el objetivo que se persiga, la modalidad que se practique o el sistema energético que se utilice. Algunos de los tipos más comunes son el entrenamiento aeróbico, el anaeróbico, el de fuerza, el de flexibilidad o el funcional. Por ejemplo, si siempre haces entrenamiento aeróbico como correr o nadar, puedes probar con hacer entrenamiento anaeróbico como saltar o hacer burpees. O si siempre haces entrenamiento de fuerza como levantar pesas o hacer calistenia, puedes probar con hacer entrenamiento de flexibilidad como yoga o pilates. Al cambiar el tipo de entrenamiento, le das una variedad mayor a tu cuerpo y lo preparas para diferentes situaciones. Además, puedes mejorar tu salud y tu bienestar general.

Cambia el entorno

Una forma final de variar tu entrenamiento es cambiar el entorno en el que lo realizas. El entorno se refiere al lugar, el clima, la hora o la compañía con la que entrenas. Por ejemplo, si siempre entrenas en el gimnasio, puedes probar con entrenar al aire libre. O si siempre entrenas por la mañana, puedes probar con entrenar por la tarde o por la noche. O si siempre entrenas solo, puedes probar con entrenar en grupo o con un entrenador personal. Al cambiar el entorno, le das un cambio de aires a tu cuerpo y a tu mente y evitas la monotonía. Además, puedes disfrutar más de tu entrenamiento y conocer gente nueva.

Como ves, existen muchas formas de variar tu entrenamiento para evitar el estancamiento y el aburrimiento. Te animamos a que pruebes alguna de estas formas y que observes los resultados en tu cuerpo y en tu ánimo. Recuerda que el entrenamiento debe ser divertido y desafiante, no una obligación o una tortura. Así que no dudes en experimentar y encontrar la forma de entrenar que más te guste y te convenga.

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